Delilah

Eugenio Robleda

U&K37

Le dije -hagamos lo de siempre, abro otra de tinto y que se nos una Delilah-

Al caer la aguja de la tornamesa sobre el acetato, alcancé a oir ese particular sonido que hacía su falda de lana al deslizarse hacia abajo sobre sus medias de seda…

Nunca mas supe de ella, hoy, algunos años después, no recuerdo que mas sucedió, en mi mente vaga como fantasma ese rancio sabor del Chianti Riserva di Castello di Monsanto que no he vuelto a paladear y las notas de Delilah que me alcanzan desde la trompeta de Clifford Brown que cada noche de jueves me acompañan por las calles de esta húmeda ciudad…

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